
Este ciudadano en sus andanzas por la ciudad se topa con la sorpresa de que ya le cambiaron el 15 de septiembre. Desde hace ya varias semanas que me estaba preguntando qué será lo que representa "El Grito" y lo digo, así, genérico como es, cuando decimos que nos invitaron a dar "El Grito" a tal o cual parte. Inmediatamenet me imagino el balcón presidencial en los timpos antiguos (y eso es todavía hace dos años con Fox) con todo alineado y el presidente encabezando la ceremonia. La Primera Dama muy orgullosa de estar al lado de su exitosísimo marido y la Primera Familia haciendo acto de presencia. Hoy las cosas han cambiado para esta gente. Desde ayer me muero de la risa porque está todo mundo de los más preocupado porque quieren que haya tres gritos en el zócalo y esto vuelve a ser de esta tierra, el país de lo surreal. Tres gritos, el de Felipe, el de AMLO con la Sra. Rosario Ibarra de Piedra y el de Marcelo, pues él no se puede quedar atrás y no salir enla foto.
Yo también quería dar mi grito, así que me lancé a hacer mi investigación a ver quien me seguía y entonces ya habría cuatro gritos en el zócalo, pero dije mal. Todo el mundo está preocupado y no es así. Encontré varios casos, pero uno me pareció el más representativo de lo que la gente en general queremos, y me incluyo.
Para Erasmo Martínez "El Grito" ya es una tradición. Se prepara llegando al zócalo con su familia como a las 4 de la tarde para apartar su lugar. Llevan de comer algunos elotes, tamales, refrescos y hasta un par de banquitos para que se sienten sus tías y su mamá cuando se cansen. Los chmamacos traen sus trompetas y ya entrados en gastos como por ahi de las ocho de la noche, les compran sus matracas para antes de "El Grito". Algunos años hasta cuetes trajeron, pero ya es medio peligroso y no se consiguen tan fácil como antes y además ya están muy caros. Se empieza a juntar la gente y todos esperan pacientemente. Si alguien tiene que ir al baño o a comparar algo, entre todos se guardan el lugar y platican unos con otros y aveces hasta se ofrecen de lo traen. Algunos ya se conocen de años anteriores y sevuelven a encontrar pues lo que quieren es ir a dar "El Grito". Sí, a dar "El Grito", no a que le den el grito. A esta gente le importa muy poco si el grito lo da Andres Manuel, o esta señora muy canija y con muchos pantalones que aveces habla en la televisión, o lo da el presidente, que además de todo es un señor que lo cambian cada seis años. Esta es la independencia de México y si esta gente está enojada entre ellos, pues que se den de gritos, pero nosotros vamos a dar nuestro grito porque es nuestra fiesta. Lo que sí es que nos van a reventar los tímpanos con tantas bocinas que ponen.
Y ahi les cuento como se van a poner las cosas con su caprichito este de la Torre de Bicentenario, porque admás de todo, el tiempo sigue y sigue corriendo y no acaban de ponerse de acuerdo de si la ponen o no. Una torre de oficinas en una ciudad con superhábit de oficinas. ¿Quién dijo que lo que nos une es una torre? ¿Quién dijo que lo que representa los doscientos años de nuestra independencia es un titipuchal de oficinas y de estacionamientos? Pero como diría la Nana Goya, "Esa es otra historia". Hasta la próxima.
Firma, El ciudadano de a Pies


